Ya habían pasado 10 años desde que Gloria se había despedido de sus amigos en el monasterio.
Aun mantenían el contacto: Quique y Sibila se habían mudado a una casa en Barcelona, Andrés y Tina seguían juntos, vivían en Madrid cerca de la casa del padre de Gloria. Tenían una hija de apenas doce meses, llamada Regida.
Gloria, después de diez años, se veía pisando el suelo, lleno de piedras de aquel monasterio.
Mientras ella estaba en su mundo, noto como una mano se le acercaba por detrás.
- Andrés, me has asustado – se quejo Gloria.
- Perdona eh, era una broma mujer... – se disculpo.
Andrés y Gloria se abrazaron, después le toco el turno a Tina , a Sibila y a Quique.
- Estas guapísima Gloria – le dijo Tina, emocionada.
Y era cierto, Gloria tenia un color de piel mucho mas moreno.
- Oye Gloria... tu y... Sergio... ¿que?
- Mira Andrés, me juró su amor eterno, me dijo que me quería, y ya ves las palabras se las lleva el viento – dijo Gloria.
- Veras... le hemos invitado...
En ese momento, llegó un coche en el monasterio, del coche se bajó Sergio. No miró a Gloria pero se saludó con todos los demás.
La cena en el monasterio se basó en risas y miradas como en los viejos tiempos.
Después de cenar Quique y Sibila se fueron a la cama y Andrés y Tina fueron a dar una vuelta dejando solos a Gloria y Sergio.
Sergio se acercó a Gloria y dijo:
- Oye Gloria ¿ Te apetece ir a dar una vuelta?
- No – contestó ella muy secamente.
- ¿ Por qué?
- Mira Sergio, no sé que quieres de mi, pero me dejaste claro que jugaste conmigo, que no crees en el amor, no entiendes nada...
- Gloria... no digas eso...
- ¿¡ Ah no !? Es verdad, te voy a decir que te quiero, que cuándo me dejaste me mataste por dentro, me clavaste a la mismísima Cordeluna en el alma. No quiero nada de ti.
- Gloria... me mataba la distancia, el no verte más.
- Claro, y dejándome me ves siempre.
- Gloria, escúchame. Preferiría morir mañana a vivir cien años sin haberte conocido.
Gloria se echó a llorar y Sergio la abrazó.
- Recuerda... te hice una promesa y pienso pasarme lo que me queda de vida a tu lado.
- Ven y abrazame otra vez, me cuesta ser feliz sin ti.
- No te voy a dejar Guiomar.
Aun mantenían el contacto: Quique y Sibila se habían mudado a una casa en Barcelona, Andrés y Tina seguían juntos, vivían en Madrid cerca de la casa del padre de Gloria. Tenían una hija de apenas doce meses, llamada Regida.
Gloria, después de diez años, se veía pisando el suelo, lleno de piedras de aquel monasterio.
Mientras ella estaba en su mundo, noto como una mano se le acercaba por detrás.
- Andrés, me has asustado – se quejo Gloria.
- Perdona eh, era una broma mujer... – se disculpo.
Andrés y Gloria se abrazaron, después le toco el turno a Tina , a Sibila y a Quique.
- Estas guapísima Gloria – le dijo Tina, emocionada.
Y era cierto, Gloria tenia un color de piel mucho mas moreno.
- Oye Gloria... tu y... Sergio... ¿que?
- Mira Andrés, me juró su amor eterno, me dijo que me quería, y ya ves las palabras se las lleva el viento – dijo Gloria.
- Veras... le hemos invitado...
En ese momento, llegó un coche en el monasterio, del coche se bajó Sergio. No miró a Gloria pero se saludó con todos los demás.
La cena en el monasterio se basó en risas y miradas como en los viejos tiempos.
Después de cenar Quique y Sibila se fueron a la cama y Andrés y Tina fueron a dar una vuelta dejando solos a Gloria y Sergio.
Sergio se acercó a Gloria y dijo:
- Oye Gloria ¿ Te apetece ir a dar una vuelta?
- No – contestó ella muy secamente.
- ¿ Por qué?
- Mira Sergio, no sé que quieres de mi, pero me dejaste claro que jugaste conmigo, que no crees en el amor, no entiendes nada...
- Gloria... no digas eso...
- ¿¡ Ah no !? Es verdad, te voy a decir que te quiero, que cuándo me dejaste me mataste por dentro, me clavaste a la mismísima Cordeluna en el alma. No quiero nada de ti.
- Gloria... me mataba la distancia, el no verte más.
- Claro, y dejándome me ves siempre.
- Gloria, escúchame. Preferiría morir mañana a vivir cien años sin haberte conocido.
Gloria se echó a llorar y Sergio la abrazó.
- Recuerda... te hice una promesa y pienso pasarme lo que me queda de vida a tu lado.
- Ven y abrazame otra vez, me cuesta ser feliz sin ti.
- No te voy a dejar Guiomar.
- Ni yo a ti, mi amor.

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